A modo de presentación

El término bagauda (bagaudae en latin; en bretón bagad; en galo significaba «tropa») se utiliza para designar a los integrantes de numerosas bandas que participaron en una larga serie de rebeliones, conocidas como las revueltas bagaudas, que se dieron en Galia e Hispania durante el Bajo Imperio, y que continuaron desarrollándose hasta el siglo V. Sus integrantes eran principalmente campesinos o colonos evadidos de sus obligaciones fiscales, esclavos huidos o indigentes. El vocablo puede tener un doble origen, bien una raíz latina que significa «ladrón», bien una de origen céltico que significa «guerrero». Salviano de Marsella nos ilustra muy bien el fenómeno de las bagaudas:
Prefirieron vivir libremente con el nombre de esclavos, que ser esclavos manteniendo sólo el nombre de libres.

jueves, 17 de marzo de 2011

Diez lecciones sin certeza en la formación de periodistas




Hace algunos años el Pew Institute definió las áreas más afectadas por la revolución de Internet y llegó a la conclusión de que luego (o al mismo tiempo) que los medios enfrentaran la tormenta vendría el turno de la educación. Algo más o menos obvio, si entendemos la gran transformación cultural y cognitiva que ha significado la expansión de la web. En la formación de los periodistas se suman estas dos problemáticas y, por supuesto, se hace aún más complejo resolver la ecuación. Si a esto se suma que las certezas sobre el futuro de la profesión apenas se visualizan, la tarea es dura, compleja... y apasionante. Acá, diez aventuras sobre cómo debe ser la formación de los periodistas en un mundo con pocas certezas. El orden de los factores no altera el producto.
1.- Deshacer para reconstruir: Antes que nada, hay que entender que el periodismo se estaba redefiniendo bastante antes de los cambios abruptos generados por la segunda ola de cambios, conocida masivamente como 2.0. Los pilares que sobrevivan serán unos pocos, pero hay que preparar a las nuevas generaciones en el mundo que nace: abierto, colaborativo, con algunas reglas remozadas y otras levantadas de la nada. Es decir: crecer y aprender de (y en) un mundo cambiante y sin dogmas. Un mundo en el que incluso se puede redefinir sin dolor ni remordimiento (como lo impulsó Pablo Mancini en Twitter) la noticia.
2.-Los periodistas deben programar: aunque finalmente ese no sea su destino, es imposible imaginar a periodistas sin la capacidad de navegar en algunos sistemas de gestión de contenido, dominar HTML y trabajar en PHP. Eso por ahora.
3.- Aprender, practicar y desarrollar nuevas narrativas: Contar historias seguirá siendo parte de la profesión, pero ahora con estructuras que mutan, se reeditan (o reescriben), y se publican con facilidad. Tenemos un laboratorio en donde experimentar es gratis, pero para eso es necesario entender el carácter híbrido de la nueva narrativa.
4.- Las audiencias existen y se estudian: Los periodistas deben trabajar con bases de datos y entender lo que éstas dicen. Es fundamental que aprendan a trabajar con herramientas como Bit.ly, Chartbeat o Radian6 para conocer más de cerca lo que sucede con las redes sociales. La métrica es clave, pero más importante es entenderla y explicarla.
5.-...para después definir estrategias: En un mundo saturado de improvisados “expertos digitales” el trabajo será sumar la experiencia en contenidos, conocimiento de las audiencias y el desarrollo de productos. Los nuevos periodistas deben tener dentro de sus competencias la capacidad de entender qué es lo que venden y crear estrategias de posicionamiento con ese fin. Estrategias que además pueden medir. Ahí nadie miente.

6.- Ojos y oídos: Los nuevos periodistas son la suma de muchos libros + calles + bares + conversaciones + viajes y – suburbios mentales. Ni la creatividad ni la sensatez se enseñan, por eso los periodistas deben aprender a reconocer las necesidades de las audiencias y satisfacerlas. Ser pequeños sociólogos sin aspirar a ser científicos sociales. Gran parte de las aplicaciones que hoy son un éxito tanto en Apple como en Android están fundamentadas en necesidades básicas o reconocibles. Los periodistas ciegos y ensimismados se unirán a los dinosaurios.
7.- Flexibles: “Usted es libre, elija; es decir, invente”, dice Jean Paul Sartre en El existencialismo es un Humanismo. Esta frase la recuerda Guillermo Culell cuando define a los periodistas como DJ´s. La clave está en saber producir contenidos propios y también trabajar sobre lo preexistente. Lo que el Huffington Post hace casi sin esfuerzo y que Mediagazer realiza con mayor calidad. Es decir, utilizar la web como fuente de contenidos, utilizando todo lo que la web nos da. Crear también es mezclar.
8.-Entender el modelo. “Primero el periodismo, después el negocio”, es la frase preferida del director del The Guardian, Alan Rusbridger, pero eso no significa quitar los ojos del modelo. Rusbridger no lo hace. Los periodistas deben entender que los medios no sólo pierden audiencia y publicidad, con un actor dominante como Apple, también pueden perder los canales de distribución y el vínculo con la audiencia. El modelo de los viejos y de los nuevos medios no pueden no estar en una sala de clases.
9.- Los periodistas deben ser su propia organización: Todo indica que el mundo de los medios será para las organizaciones más pequeñas y ágiles. Aquellas que tomen decisiones en tiempo real y planifiquen en corto plazo. La autopublicación debe ser fomentada por las Escuelas de Periodismo, la capacidad de convertirse en organización, generar comunidades en torno a un tema y colaborar con otras. Aprender a existir.
10.- Deben ser humildes. El futuro es para los ignorantes con ganas de aprender, no para los que ya aprendieron todo. Como diría Clay Shirky, en este nuevo escenario los periodistas deben jugar más cerca de los utópicos que de los escépticos.
(Andrés Azocar es autor del blog hijodelmedio.com y editor de investigación de TVN en Chile)

Publicado por FOPEA

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